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La innovación comienza en una semilla

12 ago
3 min de lectura

Actualizado: 24 ago

Creemos que la innovación en el campo comienza con una pregunta: ¿cómo podemos hacer que una buena semilla llegue todavía más lejos?


Actualmente desarrollamos pruebas experimentales con semillas de pasto que forman parte de nuestro portafolio, con la visión de desarrollar en el futuro semillas biofortificadas con bioestimulantes, una propuesta que busca facilitar el establecimiento de pasturas y aportar tecnología desde el momento de la siembra.



Una idea sencilla con mucha investigación detrás

La propuesta consiste en incorporar una mezcla de bioestimulantes a la semilla, de manera que estos queden adheridos a ella y acompañen a la planta desde sus primeras etapas.


¿La intención? Que el productor pueda incorporar esta tecnología directamente durante la siembra, sin tener que realizar necesariamente una aplicación adicional de bioestimulantes con equipos, tiempo y personal.


Pero que la idea sea sencilla de explicar no significa que sea sencilla de desarrollar. Los bioestimulantes no son fertilizantes ni sustituyen la nutrición de la planta. Su función es estimular determinados procesos fisiológicos que pueden favorecer el desarrollo y la capacidad de la planta para aprovechar las condiciones y recursos disponibles en su entorno. Y para determinar qué formulación funciona mejor, primero hay que probarla.


El campo se convierte en nuestro laboratorio

Para estas pruebas experimentales se han dividido diferentes lotes de una de nuestras variedades de semilla de pasto.

Una de las filas de tres parcelas funciona como testigo, es decir, como referencia para comparar los resultados.

Las siguientes filas de tres parcelas reciben diferentes formulaciones de bioestimulantes.

Y aquí aparece una parte que por ahora debemos mantener en secreto...


Las fórmulas secretas.

Cada grupo recibe una formulación diferente, cuidadosamente preparada y registrada para poder observar su comportamiento en campo.


¿Por qué tres pruebas por cada fórmula?

Porque en Semiagro no buscamos que una tecnología funcione solamente una vez. Necesitamos comprobar que los resultados puedan repetirse.


Probar una vez genera curiosidad. Repetir el resultado genera confianza.


Por eso, cada formulación debe pasar por un proceso de observación, comparación y análisis antes de considerar su posible lanzamiento al mercado.



Detrás de una semilla hay mucho más de lo que vemos

Mientras las plantas crecen, el trabajo continúa. Se realizan análisis de las mezclas, seguimiento de las parcelas, observación del desarrollo de las plantas y comparación entre tratamientos. Cada dato aporta información para responder una pregunta fundamental:


¿Cuál de estas formulaciones tiene verdadero potencial para convertirse en una solución para el productor?

El objetivo es estudiar aspectos relacionados con el establecimiento inicial de la pastura, el vigor de las plantas, el desarrollo de sus raíces y su interacción con las condiciones del suelo. Porque un potrero productivo no comienza cuando llega el ganado. Comienza mucho antes: en el suelo y en la semilla.


Innovar pensando en quien trabaja el campo

Para el productor ganadero, establecer una pastura representa una inversión importante de tiempo y recursos. Por eso, cualquier tecnología que pueda facilitar este proceso debe demostrar primero que realmente aporta valor. Ese es precisamente el propósito de este proyecto. En lugar de pensar únicamente en una semilla como material de siembra, buscamos evolucionar hacia una propuesta que integre: Genética + tecnología + conocimiento técnico.

Todavía estamos en la etapa de pruebas. No se trata de presentar un producto terminado, sino de compartir el proceso que hay detrás de una innovación que estamos construyendo desde el campo.


¿Por qué lo hace Semiagro?

Porque entendemos que nuestro trabajo no termina en distribuir una semilla. Queremos continuar desarrollando soluciones que respondan a las necesidades reales del productor y que ayuden a transformar la manera en que se establece y maneja una pastura. Cada parcela que observamos nos enseña algo. Cada formulación nos permite comparar. Cada resultado nos acerca un poco más a una posible nueva solución.


Hoy las “fórmulas secretas” todavía están bajo investigación.

Mañana, si los resultados demuestran que la tecnología cumple con lo que buscamos, podrían convertirse en una nueva generación de semillas de pasto.


Porque para Semiagro, innovar también significa atreverse a preguntarnos qué más puede hacer una semilla.



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